Había una vez, una desubicada, llamada Alessandra, a la que le provocó tener un erizo de mascota tan sólo viendo fotos de estos animalitos en su
Tumblr.
No quería un perro para cargar o un gato para fotografiar, no: quería un erizo para acariciar. Y se encaprichó tanto que, instantáneamente, se puso a ver todas las fotos existentes de erizos en Internet y a buscar posibles nombres para su nuevo hijo. Y se obsesionó tanto con su futuro trinchudo, que se fue a la búsqueda de uno, yendo desde el mercado central hasta el centro comercial, pero todo fue en vano: parecía como si Lima, la gris ni siquiera estaba enterada de la existencia de ellos.
Así que Alessandra tuvo una idea: buscaría en todas las páginas conocidas de compra y venta por Internet hasta conseguir algún aviso de un buen samaritano que satisficiera su deseo de tener un erizo por fin. Y así fue cómo encontró a Sonic: en un aviso de Mercado Libre.
Llevada por el impulso (y enamorada por la foto de aquel erizo), dio click a la opción de “comprar”, apuntó el nombre y número de la vendedora y, acto seguido, corrió al teléfono más cercano.
Ariana le explicó que su pareja de erizos había tenido crías, pero que ya no era capaz de cuidar a más erizos, por lo que ahora les estaba buscando un nuevo hogar. Luego de algunas palabras, ya todo estaba planeado: el trinchudo llegaría a la casa de Alessandra un domingo 29 de mayo, el mismo día que su cumpleaños.
Dos días después, Sonic llegó a casa metido en una caja de papas fritas (tipo las que vienen en Pardo’s Chicken), tan asustado que se erizaba o trataba de morder apenas le acercaba el dedo su nueva mamá.
Ahora, casi dos meses después, Sonic sólo trata de morder a aquel ente cuyas manos huelan a comida (o sea, a quien no se haya lavado las manos, ¡cochin@s!) y se eriza cuando está molesto, asustado o nervioso. Duerme casi todo el día, come comida para gato y Gerber de manzana, le gusta olfatear todo y meterse en cualquier lugar donde vea que hay un hueco oscuro, tiene la panza tan suave como el algodón y las patitas bastante dóciles, su flaca es una muñeca de porcelana que hay en la cocina, a la que siempre le huele el pelo y se mete a dormir debajo de su vestido, si eres mujer y estás con un polo semi-escotado, Sonic trepará hasta tu pecho y tratará de meterse en tu escote (así que cuida a tus lolas siempre), se hace bolita a la hora de dormir, lo baño una vez al mes con shampoo para bebé y un cepillo de dientes, le gusta correr, no quepa en su rueda y siempre, siempre hace caca en los lugares más preciados de la casa.
Ese es mi Sonic, señoras y señores.

