No me peso desde hace más de dos años y no puedo caminar con tacos ni manejar con sandalias, por lo que tengo que tener a la mano siempre un par de zapatos cerrados. Me he maquillado cinco veces a lo largo de mis casi 21 años (simplemente, no me gusta y siempre he tenido la idea de que las mujeres se maquillan por tener complejo de feas), no uso vestidos, no me recojo el pelo (no uso la palabra cabello), me aburre ir de compras y envidio a los hombres por no tener la jodida necesidad de rasurarse las axilas y piernas.
Me desespera ir a la peluquería y no soporto estar por más de dos minutos en un baño de mujeres (aparte que me encoleran las flacas que se quedan mirándose en el espejo por más de 10 minutos. Los espejos no hacen milagros, por si acaso).
No me gusta el verano ni la playa. Detesto sudar. Me encanta el frío, sobre todo forrarme como tamal de pies a cabeza y, aun así, sentir que me congelo. Me gusta dar abrazos, sorprender a la gente y los detalles. Soy maniática de la ortografía y gramática (los trabajos grupales SIEMPRE tienen que ser revisados por mí antes de ser impresos) y adicta a la pizza, a la chicha morada, a la Nutella, al pistacho y al Hanuta.
Mis olores favoritos son el de la gasolina, el barniz y la colonia para hombres. No me gustan las rosas rojas ni
hablar por teléfono. Me incomoda que paguen por mí porque me hace sentir inútil y me enamora que me hagan reír. Me derriten los besos en la mano y en la frente y mi
look favorito en los hombres es el de terno desaliñado: Converse, pantalón negro, camisa encima del pantalón, mangas remangadas y corbata suelta.
Le tengo fobia a las combis, me pone nerviosa ver el wáter con la tapa arriba (pienso que puede salir una rata de ahí en cualquier momento), soy picona e impaciente y me fascinan las personas zurdas porque siento que son rebeldes por, de alguna manera, ir contra el sistema. Ver el sol me ayuda a estornudar, las canciones de coro me emocionan tanto que me hacen llorar y como siempre primero el borde del pan de molde. Me interesan las historias de asesinos y siempre investigo luego de ver una película basada en hechos reales.
No fumo ni tomo, pero sí bailo pegadito. Quiero un erizo de mascota y vivir en Londres. Colecciono tazas (supuestamente, de todas partes del mundo). Fanática de Harry Potter, del acento británico y de mi
Mamina.
Quiero comprarme una camisa y un bóxer de hombre. Me río de placer durante y después del sexo y los besos en el cuello me excitan. Me gusta hacer el ridículo bailando y que me den vueltas. Quiero aprender italiano y francés y recorrer toda Europa. No me gusta casi ninguna fruta y siempre me quedo dormida del lado izquierdo.
No me gusta que me esperen ni hacer esperar y tampoco que me despierten al azar. Me tranquiliza el sonido de la lluvia y de las olas del mar. No sé cocinar, planchar, coser y demás huevadas. Quiero bailar y que me besen bajo la lluvia y echarme en el pasto a contemplar las estrellas (maldito cielo limeño, carajo).
No tengo much@s amig@s, pero agradezco a cada uno de los presentes por ser parte de mi vida. Soy atea, detesto el curso de historia, no me interesa la política y formo parte de una religión no inventada (o que yo sepa, al menos): no me importa cómo y/o por qué sucedieron las cosas, lo que me importa es que sucedieron. No creo en los fantasmas, en la suerte, en la iglesia y en el matrimonio.
No funciono si no duermo mínimo ocho horas diarias. Me gusta manejar rápido, con el volumen de la música alto y cantar a todo pulmón. Me encariño rápido y me gusta ponerle apodos a la gente. Sólo me como el relleno del pan de yema y me gusta mezclar los restos de la comida.
No hay nada que me guste más que escribir (¿se nota?). Me encanta tocar las manos y sentir la calentura de las mismas de otra persona. Me vacila el cine independiente y las películas que me hacen llorar. Me gusta leer y comprarme libros por mi cuenta, y estos los elijo por el título y no porque están "de moda".
No me da roche en decir que una flaca está rica y me apena la persona que, por ello, cree que soy lesbiana o bisexual (tampoco creo en lo último). Me gusta mi sonrisa, los perros grandes y no hay nada que me enternezca más que ver una pareja de ancianos agarrados de las manos.
Ah, y soy desubicada. Pero creo que eso ya lo sabían.